Nuestra historia
El 2 de enero de 1950, el sueño de dos empresarios visionarios Carlos Haime y Moris Gutt, con la colaboración de Droshn Vishnoff, un experto ruso-holandés, un equipo de menos de 40 personas y una caldera de leña y carbón, fundaron Grasco, la primera fábrica en Colombia en producir margarinas de origen vegetal.
Con la compra de la máquina Bristol, que empacaba Manteca La Blanca, Grasco marcó un hito en la industria alimentaria colombiana. En esos primeros años, la empresa también lanzó Margarina Nutrina, un producto que reemplazó la mantequilla tradicional y tuvo un impacto inmediato en los hogares del país, por su excelente calidad y moderno empaque.
La compañía introdujo los primeros productos de margarina y aceites, destacándose con La Fina, la primera margarina vegetal a base de aceite de palma en Colombia, que ha acompañado a las familias colombianas durante varias generaciones. Desde su inicio, La Fina ha sido reconocida por su calidad y sabor inigualable convirtiéndose en un símbolo de la cocina colombiana y unas de las marcas más queridas del país